Los disparos contra el hotel Palestina —reiteró Javier— fueron una acción planificada para amedrentar a la «prensa no empotrada», calificativo con el que define a los periodistas y medios de información que no se unieron a las fuerzas ocupantes para reportar la guerra desde la única visión de los agresores. Un reciente informe del Departamento de Defensa de los Estados Unidos afirma que en Iraq ocurrieron el pasado año 34 mil 131 ataques de la resistencia, un promedio de casi 100 diarios. De esta cifra —afirma el Pentágono— solo el 1% corresponde a la explosión de coches-bombas y otros actos suicidas. La estrategia mediática diseñada por el Pentágono intentaba impedir que la verdad sobre la invasión fuera conocida por el mundo, como sucedió en Viet Nam, y la advertencia de «falta de seguridad» ha sido demostrada en Iraq, donde alrededor de 150 profesionales de la prensa han muerto desde el inicio de la agresión. La mayoría de ellos, asesinados por los militares o por tropas paramilitares que responden a los intereses de estos. Sobre ese acontecer prácticamente desconocido por la opinión pública internacional, dialogó Carlos Varea González. En sus reflexiones advertía que en Iraq se realiza un auténtico proceso de guerra patriótica de liberación, unida a un proceso integrador, no sectario que permitirá rescatar los derechos escamoteados a ese pueblo a partir de la agresión. Como ejemplos de las consecuencias de la guerra, señaló que se ha duplicado el índice de mortalidad infantil y que el 10% de los niños están afectados por la desnutrición aguda. Exigir justicia en el caso de su hermano —explicó Javier— y de todos los colegas muertos en Iraq, y continuar dar a conocer al mundo la verdad sobre lo que allí sucede, son objetivos de la Asociación Familiares y Amigos de José Couso. En estos momentos el proceso de búsqueda y captura que la Justicia española había iniciado contra los militares que cometieron el asesinato, fue suspendido. De indignidad califica Javier la actitud del gobierno de España —una de las naciones agresoras—, al ceder ante las presiones norteamericanas para sellar el caso. Las alternativas de la prensa mundial en relación a la guerra de Iraq son pocas consideró Javier Couso, quien llamó a la ética de los periodistas del mundo para tratar de informar —aun las difíciles condiciones de inseguridad— sobre los acontecimientos que ocurren diariamente en esa nación asiática. |
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